SociedadUn estudio de Fundación La Caixa revela que casi la mitad de las personas de 60 a 75 años considera difícil acceder a recursos de salud mental

El 45% por ciento de las personas de entre 60 y 75 años cree que acceder a los recursos de salud mental resulta difícil o muy difícil, según el estudio ‘¿Buscan ayuda las personas mayores más jóvenes? Claves de un estudio nacional sobre salud mental’, impulsado por el Observatorio Social de Fundación La Caixa junto a la Universidad de Valencia y la Universidad Politécnica de Valencia. La investigación se basa en las respuestas de 1.411 personas, una muestra representativa de la población española.

El trabajo analiza cómo este colectivo percibe la atención psicológica y psiquiátrica, las líneas telefónicas de ayuda y las asociaciones de apoyo. Las dificultades percibidas son mayores cuanto más joven es la persona encuestada: así lo considera el 52% de quienes tienen entre 60 y 64 años, frente al 42% del grupo de 65 a 69 años y al 39% de quienes tienen entre 70 y 75 años.

Los autores del estudio son la investigadora Miriam Marco, del Departamento de Psicología Social de la Universidad de Valencia, y Francisco Sánchez-Sáez, del Departamento de Estadística e Investigación Operativa Aplicadas y Calidad de la Universidad Politécnica de Valencia. Ambos han examinado las actitudes ante la búsqueda de ayuda y los factores personales y sociales que las condicionan.

El desconocimiento de los servicios disponibles aparece como uno de los principales obstáculos. El 76% de los participantes afirma no conocer ningún teléfono de ayuda relacionado con la salud mental. Entre quienes sí identifican alguno, el más citado es el 112, mencionado por el 9%, seguido de los números de hospitales o centros de salud, con un 5%, y del 061, con un 2%.

El dato más llamativo afecta a la línea 024, el servicio nacional de atención a la conducta suicida. Solo el 0,4% de los encuestados fue capaz de identificarlo de forma espontánea, una proporción que evidencia la escasa difusión de este recurso entre las personas mayores.

Hombres y mujeres perciben de forma parecida las dificultades para acceder a estos servicios. Sin embargo, las mujeres muestran una mayor predisposición a pedir ayuda profesional y sienten menos preocupación por el estigma asociado a acudir a los servicios de salud mental. Al mismo tiempo, son ellas quienes declaran una peor calidad de vida y una peor percepción de su salud.

El informe también identifica factores vinculados a una actitud más favorable a la búsqueda de apoyo. Ser mujer, tener un nivel educativo más alto, percibir menor soledad social y haber recibido antes tratamiento psicológico se asocian con una mayor disposición a solicitar ayuda.

La investigación subraya que las personas de 60 a 75 años atraviesan una etapa de cambios relevantes en su salud y en sus relaciones sociales. En este sentido, Miriam Marco, doctora en Psicología Social, ha señalado que se trata de una generación que creció en un contexto en el que apenas se hablaba de salud mental, lo que puede dificultar reconocer y nombrar malestares como la ansiedad o la depresión, además de que muchos no se identifican con la etiqueta de personas mayores. Entre las posibles causas de las barreras de acceso apunta a que los recursos no siempre se han acercado lo suficiente a la ciudadanía, a la percepción de trámites y tiempos de espera excesivos y al desconocimiento sobre dónde acudir.

Los resultados plantean la necesidad de acercar la información y los servicios de salud mental a este grupo de edad, mejorar la difusión de líneas como el 024 y reducir los obstáculos que aún separan a muchas personas mayores de la atención psicológica.

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