Con motivo de la conmemoración del 12 de agosto del Día Internacional de la Juventud, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con el apoyo de Wärtsilä, ha dado a conocer la undécima edición del informe Jóvenes con discapacidad, motor de futuro, elaborado a partir de una encuesta a 101 personas con discapacidad menores de 35 años, de las que el 75% se encontraba buscando trabajo.
El estudio pone el foco en las dificultades adicionales que encuentra la juventud con discapacidad a la hora de acceder al mercado laboral y sacar adelante un proyecto de vida propio. Si ya para buena parte de la juventud incorporarse al empleo y dejar atrás el hogar familiar se ha convertido en una carrera de fondo, el camino se complica aún más por la suma de barreras sociales, económicas y de apoyo.
En Extremadura, la participación laboral de las personas con discapacidad se sitúa en el 33,8%, por debajo de la media nacional, que en 2024 fue del 35,4%. Como no existen datos autonómicos desagregados por edad, el informe traslada a la región la brecha observada en el conjunto del país y estima que la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad podría quedarse en torno al 21,8%, lo que significa que un 78,2% estaría fuera del mercado laboral, bien porque no tiene empleo o porque ni siquiera lo busca.
La dificultad aparece muy pronto, ya desde el acceso al primer trabajo. Según recoge el documento, las personas menores de 30 años con discapacidad tardan una media de 24,5 meses en encontrar empleo, el doble que el resto de su generación, y esa experiencia acaba calando en su propia percepción: el 86% considera muy difícil lograr esa primera oportunidad y el 76,5% cree que tardará más de un año en conseguirla.
La discriminación sigue teniendo un peso concreto en ese recorrido. Un 55% de las personas encuestadas afirma haber vivido alguna situación discriminatoria durante la búsqueda de empleo; el 65% asegura que envía su currículum sin recibir respuesta, y el 38,5% percibe que en las entrevistas la atención se centra en su discapacidad y no en sus capacidades, su experiencia o su potencial.
A ese panorama se añade la incertidumbre que despierta la inteligencia artificial. Un 42% teme que esta tecnología reduzca sus opciones de acceder al primer empleo al asumir tareas que hasta ahora desempeñaban perfiles con menos experiencia; un 22,3% cree que los procesos de selección pueden volverse más impersonales y reproducir sesgos, y un 11,8% piensa que aumentarán las exigencias de cualificación. Aun así, la visión no es únicamente negativa: el 23,9% considera que la inteligencia artificial no tendrá un impacto relevante en sus oportunidades, mientras que el 53,2% ya usa estas herramientas con fines profesionales y el 47% también las emplea en su vida cotidiana.
La dificultad para trabajar se traduce, casi sin filtro, en la imposibilidad de independizarse. Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el 67,1% de las personas de entre 18 y 34 años en España convivía con alguno de sus progenitores en 2025, y el informe de la Fundación Adecco estima que ese porcentaje podría elevarse hasta el 82% entre la juventud con discapacidad por las mayores trabas de acceso al empleo y por la necesidad de apoyos específicos. En paralelo, distintos datos de Eurostat sitúan la edad media de emancipación en España alrededor de los 30 años, claramente por encima de la media de la Unión Europea, lo que refuerza el contexto general de retraso al que se enfrenta la juventud española.
En este escenario, el 74,8% de los jóvenes con discapacidad cree que no podrá emanciparse antes de cumplir los 35 años. Entre los principales frenos aparecen el desempleo, señalado por el 61,8%, y el elevado coste de la vivienda, mencionado por el 56,9%; además, un 55,6% apunta a problemas ligados a la accesibilidad, ya sea por falta de viviendas adaptadas, que cita el 27,1%, o por la necesidad de apoyos específicos, mencionada por el 18,5%.
También pesa la cuestión salarial. Un 38,2% considera que, incluso trabajando, sus ingresos no bastarían para sostener una vida independiente, y el informe recuerda que los jóvenes con discapacidad perciben una ganancia bruta media mensual de 1.220 euros, un 16% menos que los 1.455 euros de quienes no tienen discapacidad. Esa brecha se relaciona con mayores dificultades para acceder al primer empleo, con una mayor concentración en sectores y ocupaciones donde el trabajo a tiempo parcial es más frecuente y con menores oportunidades de desarrollo profesional desde el inicio de la carrera laboral.
Finalmente, el informe subraya que el empleo sostenible actúa como la llave que puede cambiar por completo ese horizonte. De hecho, casi la mitad de las personas encuestadas, un 49,8%, cree que un empleo estable le permitiría independizarse; un 38,4% entiende que mejoraría su salud mental; un 29% piensa que podría plantearse formar una familia; un 25,5% lo aprovecharía para seguir estudiando o ampliar su formación, y un 19,4% considera que le facilitaría participar más activamente en la sociedad.


