El centro penitenciario de Badajoz es el primero en España en acoger el proyecto de investigación OMtraining, orientado a potenciar la salud mental y física de las personas privadas de libertad y favorecer su proceso de reinserción social.
Se trata de una iniciativa de la Asociación de derechos humanos y de las mujeres de Extremadura (Adhex), la Universidad de Extremadura, la Asociación semillas de amor y el propio centro penitenciario, con el respaldo económico de la Diputación de Badajoz.
OMtraining propone una intervención basada en la activación física que deriva en estados profundos de meditación, permitiendo disolver bloqueos emocionales y abrir espacios de motivación personal. El creador del método, Curro Ortiz, explica que este enfoque sencillo pero profundo facilita el acceso a la propia naturaleza y ayuda a que los participantes se reconozcan y sean reconocidos, algo especialmente valioso en el contexto penitenciario.
La educadora terapéutica coordinadora del proyecto, María José Macarro, añade que la implicación de los internos ha sido valiente y activa, y considera que el centro de Badajoz sirve como modelo para confirmar que la transformación es posible. La intervención se estructura con el apoyo científico de la Universidad de Extremadura y la evaluación del equipo de tratamiento del centro penitenciario, encabezado por la psicóloga y subdirectora de tratamiento, María, quien subraya la relevancia de cuidar la salud mental en estos entornos.
El proyecto se basa en que la privación de libertad no debe suponer la pérdida del derecho a la salud, la recuperación y la oportunidad de reinserción. En este sentido, durante su presentación, el diputado de Bienestar Social de la Diputación de Badajoz, Ricardo Cabezas, recalcó la importancia de las segundas oportunidades y que la prisión debe transformarse en un ámbito de crecimiento personal y no de exclusión.
El método OMtraining, que surgió en Cartagena, utiliza ejercicios de corta duración para que los participantes alcancen estados de meditación profunda mediante la combinación de movimiento físico y pautas de reflexión. Los grupos que participan en las sesiones muestran una evidente mejora en la regulación emocional, el clima grupal y la empatía, lo que refuerza la hipótesis de que estas técnicas pueden contribuir significativamente al bienestar global y a la dignificación personal dentro del entorno penitenciario.


