La nueva edición del programa ‘Vacaciones en paz’, que facilita la estancia veraniega en Extremadura de menores saharauis procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, ha sido presentada en el Ayuntamiento de Mérida.
Esta iniciativa, coordinada por la asociación NUR Saharaui Extremadura en colaboración con la Delegación Saharaui y otras organizaciones, busca familias extremeñas dispuestas a acoger durante el verano a niños de 8 a 12 años que habitan en condiciones extremadamente difíciles en el desierto.
La delegada de Servicios Sociales del consistorio, Catalina Alarcón, ha manifestado el respaldo municipal a esta iniciativa solidaria, subrayando la importancia de darle la mayor difusión posible. El objetivo es animar a las familias extremeñas a participar en este proyecto que permite a los menores saharauis alejarse temporalmente del conflicto y las adversidades que marcan su vida cotidiana en los campamentos.
Entre los múltiples beneficios del programa ha destacado la mejora en la salud de los menores, el disfrute de un clima más favorable y una alimentación de mayor calidad. Además, durante su estancia establecen vínculos de amistad con niños españoles y desarrollan lazos afectivos significativos con las familias que los acogen, vínculos que perduran en el tiempo.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Sáhara Mérida y portavoz de NUR Saharaui Extremadura, Isabel Ibáñez, ha recordado los resultados positivos de la edición de 2025, cuando participaron 145 menores saharauis acogidos por unas 140 familias extremeñas. Con estos antecedentes, la campaña de 2026 arranca con la aspiración de incrementar el número de niños que puedan pasar las vacaciones lejos del entorno hostil del desierto y de la incertidumbre que rodea al conflicto del Sáhara Occidental.
Isabel Ibáñez también ha recordado que el programa ofrece a los menores un respiro en un ambiente seguro que favorece el descanso, además de garantizar acceso a atención médica y una dieta equilibrada. También les permite conocer una realidad diferente a la que experimentan en los campamentos, donde las condiciones climáticas extremas y la escasez de recursos marcan el día a día de miles de personas refugiadas desde hace décadas.
La asociación NUR Saharaui Extremadura está integrada por un equipo de voluntarios con amplia trayectoria en el programa, que presta apoyo continuo a las familias acogedoras durante toda la estancia de los menores. Estos voluntarios acompañan el proceso desde el inicio, resuelven dudas y atienden cualquier necesidad que pueda surgir, garantizando que tanto los niños como las familias vivan una experiencia enriquecedora y satisfactoria. Además, organizan distintas actividades como convivencias, encuentros familiares y campamentos urbanos en diversos puntos de la región para facilitar la integración y el acompañamiento de las familias.
El plazo de inscripción para participar en esta nueva edición del programa permanecerá abierto hasta el 28 de febrero de 2026. Las familias interesadas en acoger a un menor saharaui o quienes deseen colaborar de alguna forma con esta iniciativa pueden ponerse en contacto con la Asociación NUR Saharaui Extremadura a través de los teléfonos 686 158 317 y 616 150 047, o mediante el correo electrónico de la asociación o uno específico del programa
‘Vacaciones en paz’ es un programa consolidado a nivel nacional que desde mediados de la década de 1990 ha permitido que decenas de miles de menores saharauis conozcan España durante los meses de julio y agosto. Solo entre 2014 y 2024 en torno a 34.500 niños procedentes de los campamentos de Tinduf se han beneficiado de esta iniciativa. Anualmente, el Consejo de Ministros aprueba las instrucciones necesarias para autorizar la residencia temporal de los menores y la concesión de visados de estancia a los monitores que los acompañan durante su permanencia en el país, que habitualmente se extiende por un periodo de tres meses.
Los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf acogen a aproximadamente 176.000 personas que viven en el desierto argelino desde hace más de cinco décadas, tras el desplazamiento masivo provocado por el conflicto del Sáhara Occidental. Las condiciones climáticas extremas, con temperaturas que superan los 50 grados en verano, junto con la dependencia de la ayuda humanitaria internacional, hacen que enfermedades respiratorias y renales sean habituales entre la población refugiada. En este contexto, la acogida veraniega representa no solo una oportunidad de descanso y mejora de la salud para los menores, sino también un gesto de solidaridad que refuerza los lazos entre el pueblo saharaui y las familias españolas que les abren las puertas de sus hogares.


