El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y la ONCE han renovado su convenio de colaboración con el propósito de seguir avanzando en la accesibilidad cultural, consolidando una relación que ya se prolonga durante ocho ediciones. El acuerdo refuerza el compromiso compartido de facilitar el acceso a las artes escénicas a personas con ceguera o discapacidad visual grave, al tiempo que fomenta su participación activa dentro del propio proceso creativo.
Participaron en la renovación del acuerdo el director del Festival, Jesús Cimarro, y el director ejecutivo de Promoción Sociocultural, Artística y Deportiva de la ONCE, Ángel Luis Gómez.
Jesús Cimarro ha incidido en que el certamen no solo aspira a destacar por su calidad artística, sino también por su carácter inclusivo, defendiendo que el acceso a la cultura debe entenderse como un derecho universal. En esa línea, ha subrayado que la inclusión no se limita a facilitar la asistencia, sino que implica abrir espacios reales a la participación de personas con discapacidad en la creación escénica.
Por su parte, Ángel Luis Gómez ha valorado el impacto de esta colaboración, señalando que la presencia de compañías integradas por personas con discapacidad visual supone un impulso significativo para el colectivo. A su juicio, el objetivo es que el público perciba los espectáculos desde la normalidad, poniendo el foco en el talento por encima de cualquier limitación.
También asistieron el director de la Agencia de la ONCE en Mérida, José Juan Vela; el director-gerente del Consorcio Patronato del Festival de Mérida, Pedro Blanco; la delegada de Accesibilidad Universal del Ayuntamiento de Mérida, Susana Fajardo; el jefe del Departamento de Promoción Cultural y Artística de la ONCE, Francisco Maldonado; y la responsable del Departamento de Servicios Sociales de la ONCE en Extremadura, Marta Checa.
Uno de los pilares de esta colaboración será la puesta en escena de ‘Medea’, de Eurípides, en versión de Ramón Irigoyen, interpretada por la compañía ‘Sa Boira’, formada por intérpretes con discapacidad visual. La obra se representará el 31 de julio en el Teatro Romano de Regina y el 1 de agosto en el Teatro María Luisa de Mérida, incorporando además servicio de audiodescripción para mejorar la experiencia del público.
El convenio también contempla la difusión del Festival a través de los canales de la ONCE, mientras que el certamen dará visibilidad a esta colaboración en sus soportes informativos. Todo ello se enmarca en una estrategia más amplia que busca eliminar barreras y garantizar que cualquier persona pueda disfrutar del teatro clásico en igualdad de condiciones.
En los últimos años, el Festival de Mérida ha incorporado medidas como subtitulado adaptado, sistemas de sonido mejorados o funciones accesibles, alineándose con las políticas culturales inclusivas impulsadas tanto a nivel nacional como europeo. Esta evolución ha contribuido a que el certamen extremeño no solo mantenga su prestigio como uno de los festivales de teatro clásico más importantes de España, sino que también se posicione como un modelo en accesibilidad dentro del panorama cultural.


