CulturaLa escultora Lucia Beijlsmit promueve un proyecto artístico dirigido a personas ciegas
Lucia Beijlsmit en su visita al presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales. Foto: Diputación de Cáceres

La escultora holandesa Lucia Beijlsmit, residente en Salorino desde 2004, promueve una iniciativa que combina arte, entorno natural e investigación sensorial, con el objetivo de fomentar la inclusión, la accesibilidad cultural y la participación internacional de artistas con discapacidad visual.

El proyecto, ‘Encuentro sobre escultura, naturaleza y tacto’, presenta las obras al aire libre, ofreciendo un entorno natural, tranquilo y accesible que permite explorar el arte desde una perspectiva multisensorial en ‘Jasper & Lucia Sculpture Garden’, los terrenos y jardines de la casa-taller de la artista. El jardín, que se puede visitar en cualquier momento del año con cita previa, cuenta con una gran variedad de flores, plantas y pájaros e incluso una charca con ranas y peces. Además de albergar las esculturas de la artista holandesa, también se pueden encontrar obras de otros artistas.

La iniciativa se desarrolló por primera vez en mayo de 2025 y contó con la participación de la catedrática de la Montclair State University de Estados Unidos María José García Vizcaíno. Este primer encuentro reunió a 14 participantes, personas ciegas, con baja visión y sin discapacidad visual, que compartieron un fin de semana centrado en la exploración háptica de las esculturas.

Ahora Lucia Beijlsmit plantea la celebración de una segunda edición con el objetivo de consolidar este espacio de creación e intercambio. “Queremos conseguir conciencia para estas personas, que se sientan aceptadas y que puedan tocar todo. Es una oportunidad única pero para los dos lados”, ha señalado.

Con tal motivo presentó su proyecto al presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, quien ha valorado muy positivamente la iniciativa. Además, este segundo encuentro se desarrollará en inglés, con el fin de ampliar su alcance internacional y facilitar la participación de artistas con discapacidad visual de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido; asimismo, podrían participar personas procedentes de Extremadura, promoviendo la inclusión a nivel local e internacional.


Hemos tenido la oportunidad de hablar con la escultora y conocer más sobre su trabajo.

¿Cómo nace la idea de crear el ‘Encuentro sobre Escultura, Naturaleza y Tacto’ (‘II Encounters on Sculpture, Nature and Touch’ en inglés)?
En 2022-2023 participé en la Bienal de Fundación ONCE en Centro-Centro en Madrid con el título ‘Mujer y discapacidad’ para mujeres artistas con alguna discapacidad. Yo tengo problemas de audición. Allí me ofrecieron una exposición individual en la sala Cambio de sentido en 2023-2024 con el título ‘Lo que oculta la piedra’. En la inauguración una señora preguntó “¿Podemos tocar las esculturas?” Mi respuesta fue “Sí claro, para esto están”. De allí surgió una amistad con aquella señora, la doctora María José García Vizcaíno, catedrática en la universidad estatal de Montclair, en Estados Unidos, cuya especialidad es la audiodescripción.

Ella estaba organizando sesiones táctiles con personas ciegas en el museo Tiflológico de Madrid y me invitó a estar presente. Gustó mucho tanto a nosotras como a los participantes; tanto que surgió la idea de hacer lo mismo con mis esculturas en la sala Cambio de sentido. Grabó las conversaciones, respuestas y sugerencias de los participantes y a partir de ellas ha escrito publicaciones y ha hablado en conferencias internacionales sobre las experiencias de todos nosotros.

El paso siguiente fue organizar el I Encuentro sobre Escultura, Naturaleza y Tacto con mi obra en mi casa y jardín en Salorino. Un fin de semana en mayo del año pasado el Ayuntamiento puso a nuestra disposición de forma gratuita los alojamientos que tiene en el pueblo. Ese fin de semana también fue un gran éxito. Y de allí al evento actual. María José García Vizcaíno propuso organizar el ‘II Encounters on Sculpture, Nature and Touch’, ahora con personas ciegas o con discapacidad visual, de habla inglesa. Para decir la verdad a mí no se me habría ocurrido que personas desde Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido estarían dispuestas a viajar tan lejos para tocar mis esculturas. Y esto es lo que va a pasar el fin de semana del 28 al 31 de mayo; es increíble!

¿Podría explicarnos qué van a vivir los visitantes que conozcan este proyecto?
Llegarán el jueves por la tarde, los recibimos con un aperitivo con cava extremeño para conocernos mutuamente, les enseñamos sus habitaciones, podrán descansar y regresar a mi casa para la cena. El Ayuntamiento de Salorino pone a nuestra disposición sus alojamientos para las personas ciegas y sus acompañantes si lo necesitan. También nos dejan mesas grandes y sillas de manera que nos podemos sentar cómodamente en el jardín, oyendo los pájaros, las ranas, y si no está nublado observando las estrellas.

Hemos reservado el viernes y sábado para las sesiones táctiles. He escrito descripciones para cada obra con detalles de año, material, medidas y con sugerencias sobre cómo y donde tocar cada pieza. Que observen la rugosidad, lo sedoso de las partes pulidas, seguir las líneas para imaginar la forma de la obra. María José García Vizcaíno hará grabaciones de las conversaciones, los comentarios y los gestos para poder utilizarlas en futuras publicaciones y conferencias.

Ha mencionado que el proyecto “es una oportunidad única para los dos lados”; ¿qué percibe como artista cuando una persona ciega explora sus obras?
No nos damos cuenta de que las personas ciegas casi no tienen acceso al arte. Y que esto es una oportunidad única para ellos de tocar una escultura. En ciertos museos organizan sesiones táctiles, pero muy limitadas y muchas veces con guantes. No tengo miedo de que se dañe mi obra, ni siquiera si la tocan con un anillo; en el jardín sufren las inclemencias del tiempo, de la calima, la lluvia, el sol, el frío, los pájaros y los gatos se posan encima. Bueno, pierden algo del brillo original, pero no se dañan.

Además, nos han sorprendido las observaciones que hacen las personas ciegas o con discapacidad visual. Con sus dedos experimentados encuentran detalles que personas sin discapacidad nunca me han comentado. Incluso me han dado consejos para mejorar la colocación de alguna pieza, o una sugerencia para otro nombre, o alguien se dio cuenta de que había utilizado el mismo nudo en dos obras distintas. De esto he aprendido mucho y me da mucha satisfacción.

¿Cómo cambia la manera de concebir una escultura cuando se crea para ser tocada?
Realmente no cambia porque no la creo para ser tocada. Desde mis principios como escultora hace 25 años siempre he invitado a visitantes a tocar, a sentir las diferencias de superficies, porque a mí me ilusiona tocar y apreciar cómo un trozo de mármol, o una piedra cualquiera, sobre todo la diabasa, cambia después de ser labrada y pulida. Siempre me ha gustado enseñar la belleza de la naturaleza, también las imperfecciones tienen belleza.

¿Qué impacto tiene una experiencia como esta en las personas ciegas? ¿Por qué es tan importante crear arte y espacios para que puedan experimentar y disfrutar?
La primera pregunta tendrías que hacerla a personas ciegas y con discapacidad visual. Pero lo que veo y lo que he experimentado es que les gusta mucho y a veces se emocionan. Observan detalles que ni una persona sin discapacidad me ha dicho.

Estamos hablando de un ‘mundo inclusivo’, pero el mundo está lejos de ser inclusivo; tendríamos que ser más conscientes de que personas con alguna discapacidad son muy capaces de hacer cualquier trabajo que está dentro de sus capacidades. Tal vez con una adaptación sencilla. La ONCE lo demuestra perfectamente con sus hoteles Ilunion, lavanderías, Facultad de Fisioterapia, lotería, etc. Para todo el mundo es importante sentirse útil, capaz, parte de la comunidad, ser estimado y amado.

El encuentro también incluye el contacto con la naturaleza; ¿qué importancia tiene en sus obras y concretamente en este encuentro?
Soy muy consciente de la importancia de la naturaleza; intento conservarla, el reciclaje es parte de mi obra. Nunca compro materiales para mis obras, lo que compro son las herramientas para labrar la piedra. En mi obra intento conservar la piedra lo máximo posible, respetarla, enseñar su belleza, las vetas, los colores, la rugosidad, a veces las fracturas siguiendo Wabi Sabi, el concepto japonés de acentuar las imperfecciones (por ejemplo, pintar una punta arrugada con pan de oro (falso) para simular una gema).

La mayoría de mi obra está en nuestro jardín que ha creado mi pareja, Jasper. Cuando estoy haciendo una pieza nueva él ya busca, o crea, un sitio donde ponerla. También crece una multitud de líquenes sobre las piedras; esto es señal de aire limpio, no contaminado. Intentamos distinguir los líquenes y seguir cómo crecen, a veces en redondo, del centro hacia fuera, como fractales, y otras veces en formas irregulares.

Creo que los vecinos de Salorino ya miran de otra manera a algunas piedras. Por ejemplo, las diabasas que utilizo. Las encuentro en el campo, al lado de los caminos. Nunca se ha apreciado esta clase de roca. Es durísima. Ahora algunas personas las reconocen como “la piedra que utiliza Lucía”. Es una piedra muy común en todo el mundo y poco conocida. Corre una veta desde Portugal hacia el sur, alrededor de Salorino y en dirección a Cáceres. Es una casualidad con la que estoy muy feliz. Tiene tres colores: el exterior es marrón, el interior serrado es gris y puliendo se transforma en un negro brillante, casi como un espejo.

El encuentro tiene lugar en los jardines de su casa-taller; ¿cómo surgió la idea de crear este espacio artístico en su jardín?
En Holanda tenemos más que en España la cultura de hacer un jardín con flores, árboles y arbustos ornamentales. En principio hemos comprado muchas plantas en Holanda, pero aquí no hay. El clima es distinto y la tierra es menos fértil, sobre todo en nuestra finca. En Holanda hay más jardines con esculturas y nos gustó intentarlo aquí también. Es mucho trabajo y ya se han muerto muchas plantas.

La piedra es el material con el que más conecta; ¿qué tiene de especial la piedra en tu arte?
No sé. Muy raras veces me he enamorado de pinturas. Antes de empezar a esculpir, en los años 90 del siglo pasado, ya me enamoraba de esculturas. Siempre tridimensional. Cerámica o piedra, a veces bronce, casi nunca madera. No sé. Es algo inconsciente. Algo que pasa sin pensarlo. La piedra me atrae. Si voy a buscar mármoles en la zona de Borba, Vila Viçosa, Estremoz, me siento como Charlie y la fábrica de chocolate, o en una joyería. Lo quiero todo, pero no cabe en mi cochecito. El hecho de que los romanos, para construir sus villas, teatros y anfiteatros de la península ya buscaron sus mármoles en la misma zona contribuye a esta ilusión, a este sentido de suerte.

Ha vivido en Holanda, El Salvador, Angola y España; ¿qué le han aportado estas culturas a su arte, y por qué eligió Salorino?
No sé si estas culturas me han aportado algo concreto a mi arte. La vida en sí y haber vivido en distintos lugares, adaptándome a otros sitios, a otras situaciones y a otras culturas, me ha enseñado mucho. Me ha hecho libre, autosuficiente, independiente. Tengo más autoestima. Tampoco me siento dependiente de la opinión de los demás. Hago lo que quiero hacer. Si no gusta a otras personas es su problema, no el mío. Estoy en una circunstancia feliz de que no tengo que vivir de mi arte, estoy jubilada. Es un lujo que muchos artistas no tienen.

Primero escogimos Extremadura por su belleza, la naturaleza, la tranquilidad, los cielos azules. Y concretamente Salorino por la casa antigua, con bóvedas, nichos, muros gordos, a la orilla del pueblo, de manera que disfrutamos de la vida en un pueblo simpático con tiendas, bares y centro de salud y a la vez tenemos un terreno extenso para hacer un jardín.

Este segundo encuentro del proyecto se desarrollará en inglés, con el fin de ampliar su alcance internacional. ¿Qué puede aportar esta diversidad cultural al proyecto?
No sé si tenemos este fin de ampliar su alcance internacional. Es más bien un paso lógico. María José García Vizcaíno trabaja en Estados Unidos y allí también conoce personas ciegas. A decir verdad, a mí nunca se me habría ocurrido esta idea de que hubiera gente que estaría dispuesta de viajar desde Estados Unidos y Canadá hacia Salorino para tocar mi obra. Es increíble. Ojalá no se arrepientan.

Además esperamos que sea beneficioso para el mundo rural. Para enseñar que tenemos mucha vida interesante, que hacemos que pasen cosas. Tal vez podemos atraer más personas hacia los pueblos pequeños y tal vez puede ser un estímulo para otros de emprender iniciativas de cualquier tipo.

¿Pretende que ‘Encuentro sobre Escultura, Naturaleza y Tacto’ mantenga su continuidad con futuras ediciones?
Ojalá. Tenemos la firme intención de hacerlo un evento anual. Y ya he oído señales de que no somos las únicas en desearlo. Sería fantástico.